Casa de Pablo Neruda

Pablo Neruda en Isla Negra.

La casa de Pablo Neruda en Isla Negra es una de las tres propiedades que el poeta tenía en Chile. Isla Negra, está situada en el corazón del Litoral Central chileno en la comuna de El Quisco, provincia de San Antonio, región de Valparaíso.
Pablo Neruda compró esta propiedad en 1939 a un viejo capitán de navío español. Y aunque tuvo que terminar de construirla siempre fue su casa favorita y el lugar que junto a su tercera esposa, Matilde Urrutia pasaron la mayor parte del tiempo.
Pablo Neruda, amante del mar, construyó la casa con techos bajos, similares a un barco, pisos de madera crujientes y pasillos estrechos. Y siendo un coleccionista apasionado, cada habitación tenía una colección diferente de botellas, barcos en botellas, mapas, cascarones de proa y una increíble colección de conchas marinas las cuales puede conocer en su salón “Bajo el mar”.
Pablo Neruda legó el edificio al Partido Comunista de Chile. Luego de ser expropiada durante la dictadura, volvió a las manos de sus antiguos dueños. Actualmente es un museo en honor del premio Nobel chileno. Tanto él como su mujer Matilde Urrutia están sepultados ahí.

Propiedades Litoral Central

Isla Negra no es solo Pablo Neruda.

Además de sus bellezas naturales el pueblo se encuentra habitado y permanentemente visitado por artistas y artesanos de diferentes lugares del mundo, todo esto apoyado por una pujante oferta hotelera y gastronómica de excelente calidad.

Este lugar se llamaba originalmente Las Gaviotas. El poeta lo rebautizó como Isla Negra por el color de sus requeríos y quizás porque ahí podía encontrar la tranquilidad que buscaba para escribir. Al regresar de Europa a Chile, en 1937, buscaba un lugar para dedicarse a su Canto General, un gran libro sobre la historia y la naturaleza americana. “La costa salvaje de Isla Negra, con el tumultuoso movimiento oceánico, me permitía entregarme con pasión a la empresa de mi nuevo canto”- anotó en sus memorias.

“Era a media tarde, llegamos a caballo por aquellas soledades, recuerda el poeta en su libro Una casa en la arena, Don Eladio iba delante, vadeando el estero de Córdoba (…) Por primera vez sentí como una punzada este olor a invierno marino, mezcla de boldo y arena salada, algas y cardo. Don Eladio Sobrino fue un marino español que se quedó definitivamente en Chile cuando su barco lo dejó en puerto austral. Él le vendió a Neruda, en 1938, el sitio con una cabaña de piedra. Luego, como escribió el poeta: “la casa fue creciendo, como la gente, como los árboles…

”En el invierno de 1943, con el arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias, Pablo Neruda inició una serie de ampliaciones que terminaron en marzo de 1945. En ese tiempo no era fácil construir en aquella zona: había que transportar todos lo materiales en carretas de bueyes que debían cruzar por vados el estero de Córdoba.

La primera intervención importante fue la torre sin techo, con reminiscencias de la arquitectura europea mediterránea. Posteriormente el poeta la techó para dejarla como las torres de las casas de Temuco, la ciudad en la que pasó su infancia.

Escribió Pablo Neruda:
“El océano Pacífico se salía del mapa. No había dónde ponerlo.
Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte.
Por eso lo dejaron frente a mi ventana”.

La casa de Pablo Neruda en Isla Negra ya es parte del paisaje costero. Allí el mar con su oleaje, rompientes,  playa y requeríos, reactualizaba la enorme impresión que el poeta tuvo cuando, siendo niño, se enfrentó por primera vez al océano, en Puerto Saavedra. Luego el mar se convertiría en uno de los escenarios míticos de su poesía.

El arquitecto y amigo de Neruda, Sergio Soza proyectó nuevas ampliaciones a partir de 1965: los arcos que unen  los cuerpos de la casa, y los recintos  que albergan la sala del caballo y la Covacha. Éste era un espacio en el que el poeta se recluía a escribir. Le puso techo de zinc, para escuchar el canto de la lluvia y evocar, nuevamente, las sensaciones de la casa que habitó en su niñez, en el lluvioso sur de Chile.

Pablo Neruda y su amor por Isla Negra.

En la casa de Isla Negra, Neruda escribió parte importante de su obra literaria, reunió allí la mayoría de sus libros y también ejerció la hospitalidad, que es otro de los legados de su infancia sureña. El poeta siempre festejaba las fiestas patrias. A pesar de la situación que vivía el país, luego del golpe de estado, el 18 de septiembre de 1973 llegaron algunos amigos hasta Isla Negra. Pero sólo traían noticias alarmantes.

Al día siguiente Pablo Neruda, ya gravemente enfermo,  fue llevado en ambulancia a la capital, desde donde sólo volvería a Isla Negra en diciembre de 1992, cuando sus restos fueron trasladados  junto a los de su esposa, Matilde Urrutia. Este funeral se realizó con todos los honores que merecía el poeta, y con asistencia de las máximas autoridades de la nación. Se cumplió así la voluntad que Neruda había expresado hacía casi cincuenta años  en su poema “Disposiciones” de Canto general:

“Compañeros, enterradme en Isla Negra, / frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras/ y de olas que mis ojos perdidos/ no volverán a ver…”

Hoy, la antigua casa de Pablo Neruda está convertida en una Casa Museo (calle del poeta s/n) que es administrada por la fundación Pablo Neruda. La organización se ha encargado de cuidar y conservar la distribución y decoración de la casa original, donde destacan los mascarones de proa, las mascaras orientales, africanas y pascuenses y la colección de caracolas, verdaderos tesoros de la  sofisticada imaginación de la naturaleza.

Las visitas deben realizarse entre:

Horario General:           Martes a Domingo  10:00 a 18:00 hrs.

Horario de Verano:     Martes a Sábado   10:00 a 20:00 hrs.

Domingo   10:00 a 14:00 hrs.  15:00 a 20:00 hrs.

Museo Pablo Neruda.